NO TODO ES POESÍA PERO PARECE

miércoles, 6 de enero de 2016

causa en mí (boceto de poema, 2016)

Causa en mí, la sonrisa
para aniquilar tanto murmullo
tanto eco lejano y desconocido
Causa en mí, el silencio
para no ser yo quien pretenda
explicarlo todo sin saberlo
Causa en mí, la nostalgia
para poder vencer el presente
Causa en mí, la alegría
para no deglutir la desesperanza
ante la portada de cada matutino
Causa en mí, el suspiro
para seguir creyendo en lo que veo
y en lo que creo
Causa en mí, el deseo
para seguir empujando mis pasos
en esta travesía tan masiva de los dias
Causa en mí, la paciencia
para no estallar en las salas de espera
a cada centímetro de segundo
Causa en mí, la sutileza
para atrapar cada momento a tu lado
para atrapar tu imagen, tu escencia,
con la maestría de un verdadero artista
Causa en mí, todo eso y hasta lo que no quiero
porque quiero que estés conmigo, a mi lado,
en todas las primaveras felices
bajo la sombra de todos los árboles del barrio
en las esquinas de las estrellas de juguete
quiero recorrer todas estas calles sin dueño
de tu mano, solo de tu mano
para tan siquiera mojarme
con el santo sudor de tus manos.

domingo, 26 de julio de 2015

Mira amigo



A: Noé Rivera.

Mira amigo
Las portadas como sangran
Por todos lados chorrean hematomas y lagrimas
Mira amigo
Como los del cuello blanco y reluciente
Van manchado sus telas finas con esas lagrimas nuestras a toda hora
Y mira amigo
Como se regocijan ellos y nosotros aca en este desierto
En el océano de papeles y sellos automaticos
Mira amigo
Como el niño quiere limpiar mis zapatos a cambio de dignidad
Mis zapatos viejos y desgastados y sin remedio
Mira amigo
Como la anciana esta triste con el producto de la vida a cuestas
Sin una moneda con qué atenuar el caos
Mira amigo
Este pais sin mapa y sin rostro y con metrallas
Donde solo hay helicopteros y centros comerciales
Y esta justicia tan trasnochada y sin luz
Mira amigo…

domingo, 26 de abril de 2015

BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA DE UN POETA IMAGINARIO

Relato de Mariano Cantoral (1):

A: Renato Coto.

La verdad es que yo jamás pensé en llegar a ser considerado un poeta, un literato o algo parecido. Mi contacto con el arte y mi arribo a la palabra escrita fue más bien algo inesperado y hasta emocionalmente doloroso o al menos indeterminado.

Mis planes tenían otro rumbo. Yo quería llegar a ser un historiador renombrado, uno de esos que se saben con detalle el origen de todas las tradiciones y leyendas su país, pero en cambio radican en uno muy lejano y por supuesto más civilizado, desarrollando y escribiendo a perpetuidad la obra maestra que nunca concluirán y fumando cigarros innombrables.

Sí, añoraba ser de los historiadores que además se dedican a impartir cátedras en las mejores Universidades del mundo y redactan eventuales columnas para periódicos transnacionales acerca de cómo la propiedad privada hizo nacer la miseria global y viven solos junto a su empleada doméstica en una casa donde podría caber una de las etnias misérrimas de su país de origen.

Pero en cambio me metí a estudiar filosofía y mi mente troglodita e individualista, forjada a partir de una falsa conciencia cambió radicalmente, y todo por haberme fijado y enamorado profundamente de Maty.

A Maty la conocí una tarde muy calurosa de marzo. Lo recuerdo muy bien porque como cosa rara en los corredores y pasillos de la Universidad además de las ya acostumbradas pulseras artesanales y otros accesorios análogos, habían unos improvisados galpones donde ofrecían artículos como para ir a la playa, entiéndase salvavidas en forma de aro, pelotas inflables, y colchones para hacer la siesta sobre el agua o simplemente para flotar.

La Universidad en la que coincidimos por supuesto que era la estatal o nacional como muchos le llaman. Y es que de mi parte no tenía otra opción, aunque a veces lo negara absurdamente.

Mi madre era una ama de casa y se encontraba pensionada por haber dedicado toda su vida a realizar labores técnicas de enfermería en un hospital nacional. Mi padre, por otra parte,  era un contador que ganaba un poco más del salario mínimo. Ninguno de ellos fue jamás a la Universidad; mi padre sí cursó el primer semestre en la carrera de auditoría pública y contaduría, pero debido a las carencias y  penurias económicas se vio en la obligación de desertar.

A pesar de ello, es decir, a la ausencia de una educación formal superior, ambos tenían una sabiduría infinita acerca de la vida y sus circunstancias, primordialmente en un país como este, en constante crisis social y generalizada, debido a los múltiples problemas estructurales e históricos de desigualdad, y a las ambiciones del poder en turno.

Según me contaban mis padres, ellos se conocieron una vez que mi papá fue a parar con toda la nariz ensangrentada al hospital donde ella trabajaba, ya que se agarró a golpes con un amigo del trabajo porque ambos estaban enamorados de una secretaria llamada Sofía, y la tal Sofía rechazó la invitación de mi padre para ir a almorzar a la cafetería de la empresa para en cambio aceptar ir con su compañero llamado Cecilio.

Por su parte la tal Sofía se casó con el tal Ceclilio y fueron felices para siempre, bueno así dicen ellos, y además, engendraron a una hermosa mujer con el pelo más negro que el cielo sin estrellas, y con unos ojos con más luz que la que el sol le regala a la luna, detalle que supe con el transcurrir del tiempo.

A partir de ese encuentro furtivo, mi padre empezó a frecuentarla debido a que ella era una jovencita bastante simpática que recién se había graduado de un curso municipal de enfermería y debido a un vecino algo influyente en el Ministerio de  Salubridad logró colocarse en una plaza interina en dicho hospital; la principal estrategia para el cortejo y el enamoramiento fueron las flores rojas y blancas, que eran la debilidad de ella, y lo siguen siendo.

Cuando supe lo que se tenía que pagar al año por la matrícula universitaria me puse muy feliz porque era accesible.  Claro que para ganar el poco dinero que necesitaba no molesté en lo más mínimo a mis padres.

Hacía horas extras en la caseta de fotocopias de la Facultad a donde me dieron la oportunidad de obtener unas monedas para ayudarme. Gané el examen de admisión a la primera oportunidad. Nunca fui un estudiante modelo pero siempre tuve un pensamiento crítico generado quizá, por las escasas pero profundas lecturas de filósofos como Marx, Engels y Kant, a los que luego se sumaron otras lecturas gratuitas realizadas en la descomunal biblioteca nacional que casi siempre estaba vacía.

Decía que a Maty la conocí en una calurosa tarde de marzo de un año que no recuerdo, durante el tiempo que fuimos amigos antes de ser novios pasamos momentos extremadamente hermosos, bebíamos tanto café que llegamos a tener prohibición médica de consumirlo, pero desde luego jamás le hicimos caso a los especialistas.

Nos encantaba ir al zoológico en las tardes de cualquier día o de los sábados llenos de un sol inmenso y esplendoroso, disfrutábamos todos los parques de la ciudad, tomar una bebida fría en las cafeterías más baratas de mundo o ir a las librerías gigantescas donde no podríamos jamás comprar un libro sino únicamente ojearlos porque su precio era para nosotros inaccesible, además habían veces en que no teníamos ni un centavo ni para abordar un bus público o comprar un bote de agua pura y de alguna manera siempre nos las ingeniábamos para cumplir el cometido y eramos muy felices

Desde que nos hicimos novios todo cambió por completo, y la nostalgia por los días pasados cada día era más grande y menos soportable. De pronto ella se convirtió en alguien en extremo posesiva, y al parecer su ideología únicamente la aplicaba al Estado y Sociedad y no a mi persona, porque aunque renegaba la existencia de la propiedad privada, con argumentos profundos de filosofía, a mí me trataba como tal.

Fue a partir de sus cambios emocionales y de ese desequilibro al que arrojó nuestro cariño puro e inicial, en que yo ya no hallé cómo canalizar todo lo que cargaba adentro, y me vi en la necesidad de recurrir a la poesía como una catarsis espiritual y empecé entonces a engendrar unos versos muy rudimentarios que modestia aparte poco a poco fueron agarrando un poco más de dignidad.
Y fue así como me convertí en poeta, o en conato de eso.

A Maty la terminé dejando o acaso ella me dejó a mí o simplemente nos dejamos, no sé ni importa precisar ese detalle; todo a pesar de que era ella una hermosa mujer con el pelo más negro que el cielo sin estrellas, y con unos ojos con más luz que la que el sol le regala a la luna.

Hasta cuando ya no éramos nada supe que Mary era hija de Cecilio y Sofía, sí, el mismo Cecilio que le quebró la nariz a mi papá y por el cual mi papá conoció a mi mamá y nací yo.

Es de ahí que siempre sostengo firmemente, y lo seguiré sosteniendo por siempre, que mi naturaleza primitiva y mi poesía nace, nacerá y seguirá naciendo, de la sangre derramada en un rostro a la luz del mediodía, de un golpe en la nariz por amor o frustración y de un corazón lleno de nostalgia, una nostalgia pura y dura.

(1): Mariano Cantoral: Escritor guatemalteco, ganador del primer lugar en la rama de poesía en el Concurso Nacional de la Fundación Myrna Mack 2008 y de otros concursos literarios en la Univesidad de San Carlos de Guatemala. Ha sido articulista del  Diario la Hora en el suplemento cultural y colaborador de la Revista de la  Universidad de San Carlos entre otros medios electrónicos e impresos.  Ha publicado los libros: "Corasón no lleva zeta" (Edit. Palo de Hormigo, Guatemala), "La ciudad vacía" (Edit. Palo de Hormigo, Guatemala) e "Ingeniería de Vida" (Edit. Cinosargo, Chile).





martes, 6 de enero de 2015

entrégate a mí un segundo

entrégate a mí un segundo
ríe porque todo pudre y sangra
en este país como en todos
en este planeta como en todos
en este universo como en todos
pero no en tu sonrisa
ni en tus ojos sin lamentos
entrégate a mí un segundo
para poder volver desde la lejanía
a donde tu ausencia me traslada
entrégate a mí un segundo
aunque sea en tu versión de llanto
aunque sea en tu versión falaz
aunque sea en tus viernes más tristes
entrégate a mí un segundo
un segundo de eternidad de tu boca
o de tu intangibilidad más concreta
no más daño ni fusiles llenos de palabras
no más tu corazón con rictus y sin flores
no más semanas sin días ni calendarios
ni árboles inmensos y frondosos sin raíces
ni ciudades millonarias sin comerciantes voraces
ni corazones como los nuestros sin besos profundos
por eso mejor, entrégate a mí un segundo.


viernes, 22 de agosto de 2014

A cada instante


A cada instante el reloj inmoviliza la flor pálida en mi expresión
a cada instante me olvidas y nada existe a cada instante
a cada instante echas todo a la jauría quizá para salir eximida o parecer ilusa
pero a cada instante extraño tu abrazo, tu abrazo apagado a cada instante
a cada instante analizo tus piezas y tus secuelas
a cada instante me topo con las huellas, las estelas, las estrellas,
los charcos, la voz, los pedazos de luz abandonados
la luna que me diste la noche cuando reviví en tu beso
a cada instante me sumerjo en el océano, en el mar o en el abismo
de la tristeza más profusa sin canción ni poesía
a cada instante los cuadernos se llenan de cosas estólidas
que algunos confunden con destreza y maestría
a cada instante me  enamoro o me trato de enamorar de nosotros, antes,
hago la lucha contra las circunstancias
pero a cada instante me derroto solo

sé no es necesario florecer entre las  piedras
si sé que a cada instante

sólo tú eres necesaria.

Agosto 2014, M.Cantoral.

lunes, 18 de agosto de 2014

PARA QUE NO TERMINE

Para que no termine este amor
me voy a rehacer a cada instante
para que no termine nuestro film
haré una pausa infinita al momento del llanto
para que no termine el abrazo
voy a contarte mi vida mientras tanto
para que no termine tu voz
voy a instalar mi oído sobre tus labios siempre,
para que no termine la foto juntos
voy a comprar un aparato sin límite
para que no termine el poema
voy a vivir más despacio
para que no termine la canción
voy a destruir las melodías de los discos
y voy a cantar con mis manos desnudas
robaré los relojes y las flores
mientras me dices
nada va a terminar pronto
nada va a terminar siempre.

martes, 6 de mayo de 2014

AMARTE

amarte como amaba las tardes a tu lado
amarte como amaba el silencio en tu regazo
amarte como amaba las caminatas en las calles solas (y soleadas)
amarte como amaba las charlas en medio de una comida fugaz
amarte como amaba los espacios donde reinábamos solos
amarte como amaba el café antes de que me fregara el estómago
amarte como amaba tu amor y tu estrepitosa voz
amarte como amaba la poesía, y la sigo amando,
amarte como amo parir palabras a media mañana (y a media voz a cualquier hora)
amarte como amo saber que ese día no haré nada importante
amarte como amo las ganas de amarte
amarte como amo a las aves y a los perros y a todos aquellos entes sin razón pero con alma
amarte como amo derrochar mis días frente a una pantalla llena de vida
amarte como amo los abrazos de mis padres
amarte como amo los abrazos de un mundo que nos conozco
amarte como amo las palabras cuando son verdaderas
amarte como amo escribir para luego leer lo escrito
amarte como amo los textos de los poetas de Guatemala
amarte como amor a éste país a pesar de su odio
amarte como amo nuestro mapa a pesar de sus cortes imperiales
amarte como amo a todo el mundo que no me ama
amarte como amo los legajos llenos de retruécanos e hipérboles
amarte como amo a las armas que dan vida
amarte como amo a los amigos que siempre están presentes (y también ausentes)
amarte como amo amar todo lo que amo (y también lo que odio de corazón)