La soledad es un caramelo amargo de cualquier viernes que no te veo que quién sabe dónde estás quizá frente a la tercera dimensión de una pantalla comiendo hamburguesas o simplemente dándole cuerda al día. La soledad es un mechón de pelo de tu mismo color y acondicionador del esplendor de tus ojos cuando no me miran. La soledad es una palabra mala mala, verdaderamente mala pero inesquivable y terrorífica imborrable y magnífica insignificante para ambos que somos distintos que somos tan otros demasiado otros. La soledad es mi yo zampado en una biblioteca gigante es mi super ego comiendo pizza pensando en los poemas jamás escritos. La soledad es la portada de ese diario podrido de la peor cabeza penetrada. La soledad es el ladrido de los perros hambrientos. La soledad del teclado es el computador del insaboro tiempo. La soledad tiene tu nombre digo, mi soledad tiene tu nombre la primera letra del Abecedario. La soledad del corazón que no lleva zeta es el de un corazón incompleto. La soledad de una canción de Luis Auté, sí, exácto “Sin tu latido” sin latiditos tontos. La soledad de mis libros saliéndose de la pasta para volar a donde estamos por fin abrazados en la utopía de un momento falso en un planeta que no existe. La soledad es ese vaso de agua impura este vasto paraje desolado este reloj que no me sirve para nada ese bagguete sin jamón gourmet. La soledad será verme en un nueve noventa y nueve después de devorarme dos horas de poesía dura y fantasmagórica comprando payasitos tontos. La soledad es mi indefensión es saberme cómplice de este silencio verte hasta que se me caiga el espejismo o la pesadilla de no poder hablarte porque soy mudo diez metros a tu redonda. Ya no hay suficiente Facebook para gastarme los ojitos cansados viéndote reír en los centros comerciales. La soledad son siete letras llorando solas, mutando en nostalgia llenas de genes melancólicos desde su primera mitosis. La soledad es tu color de tez y se endurece como la barrera de prejuicios que nos separan. La soledad es no saber tu número de celular es estar demasiado acá y demasiado allá como para abrazarte toda y decirte: “hola amor”, “te amo” “feliz día del cariño” “haber si te gusta el osito” “he comprado para ti unas azucenas que por supuesto no logran igualarte” sí, por trillada y cursi que suene esta guitarra disfrazada de poema desordenado. La noche más noche, llega, la media noche y el silencio se transforma en soledad con vos o mejor dicho sin vos pienso que eres la paz mental con la que olvido los sismos y los crímenes de este paisito del inframundo shukero sólo así puedo seguir permaneciendo definiendo el mundo en función de tu boquita.
Escrito en el año 2010
Mas Que Expreso Por: Mariano Cantoral
los párvulos anhelos de un poeta diletante...
miércoles 11 de enero de 2012
domingo 25 de diciembre de 2011
Todos los 25 de diciembre son iguales, a veces me he levantado más tarde que hoy, nunca he pasado la nochebuena en otro sitio que no sea mi casa, acostumbramos a beber ponche y comer tamales, escuchar música o ver algún programa de televisión que nos parezca interesante. Además la pasamos solos con mis papás y mis hermanos. Un halo de nostalgia se instala los 25 sobre mi cabeza, no sé por qué. Hoy he leido un poco. He escuchado un poco de müsica. He visto intermitentemente diversos programas de televisió. Se acproxima la cueteria de medio día. Luego la de las seis de la tarde. Las calles. Literalmente están vacías. Mucha gente amaneció borracaha y otra con una cruel resaca que los hará prometer nunca jamas hacerlo de nuevo. Los libros que he acumulado hoy tienen un matiz amarillento, le paso el dedo indice a algunos de ellos y tiene polvo rezagado. Hoy hago un inventatio de lo bueno y malo que me toco este año, de pronto me abandona la nostalgia y piensoen los sueños que debo cumplir. Me sobresalta mi hermano quien irrumpe en mi habitacion. Suena al fondo un villancico pesimamente interpretado por una orquesta de quien sabe donde.el arbolito soporta las bombas. Uno que otro papel de regalo, regado en el piso. Pienso en mis padres, en mis hermanos, en mi demas familia, en mis amigos, y en las demas personas amadas, me intento transportar mentalmente a algun centro comercial y supongo que estan solitarios, de un dia para otro han quedado desguarnecidos de compradores, el sol segun veo, tiene ganas de asomarse, algunos retornarn mañana a sus labores cotidianas, otros sin embargo lo haran hasta el martes 27 de diciembre, de cualquier modo, aproximadament el jueve, todos este dia quedara en el olvido, y nuevas energias y nuevas ansiedades motivaran a que mis paisanos abarroten los centros comerciales y los supermercados, y se preparen para quemar juegos pirotecnicos, y esperen la llegada de un nuevo año, ni que decir del uno de enero, es lo mismo, con la diferencia de que nace un nuevo ciclo, los estudiantes vuelven a lo suyo, y se estrenan almanaques que abundan, muchos abren los ojos hacia las deudas que ya habian olvidado en medio de toda la parafernalia de fin de año, y esperamos con toda la alegria de caso que diciembre vuelva a asomar con sus micro luces artificiales de esperabza, mientras escribo esto suenan los cuetes del medio dia, hoy no podre leer el diario, hoy no circula, hoy mas bien vere unas peliculas en un canal gringo que ofrece una buena seleccion de las mismas,veo una caja de vino, era para las vivistas pero este año nadie nos visito, cabe agregar que anoche mande algunos mensajes deseando feliz navidad, unos a traves de redes sociales y otros vias mensaje de texto on los celulares, luego de escribir esto me abandona un poco la melancolia, y me dan ganas de beber cafe.
lunes 19 de septiembre de 2011
PRÓLOGO IMAGINARIO DE LA NOVELA LIMBO DE JAVIER PAYERAS

Una narrativa acerca de un país llamado Guatemala que no es la Praga de Joseph K, ni el Dublín del Bloomsday
Este es un prólogo sui géneris. En primer lugar porque nadie me lo pidió y en segundo porque no he leído la nueva novela del escritor guatemalteco Javier Payeras titulada Limbo que será presentada el jueves seis de octubre a las dieciocho horas en el Centro Cultural Luis Cardoza y Aragón, Embajada de México, ubicado en la Segunda Avenida 7-57, zona 10, de la Ciudad Capital de Guatemala.
Lo único que sé del libro lo supe por el fragmento del primer capítulo que el autor publicó en su blog personal, y por una nota escrita por Alejandro García publicada en el Diario de Centroamérica acerca del texto. Pero no necesito saber mucho. Conozco la literatura de Javier, y sé que esta nueva entrega será muy bien recibida por sus lectores. Con ella, Javier pretende cerrar un ciclo triangular que inició con Ruido de Fondo, y fue seguida por Días Amarillos.
Lo que me llamó la atención del fragmento publicado es la pasividad del relato, aunque no se trata de una pasividad plena porque a pesar de que la línea narrativa posee menos dureza que las anteriores entregas, Javier no abandona el estilo del soberano desencanto con frases como: “Algún infeliz decide ambientar el restaurante con música” o “Tal vez tiene una erección, quizá reflexiona sobre lo difícil que es conseguir un empleo en Guatemala o está maldiciendo a los candidatos a la presidencia”.
Otro elemento que será interesante analizar al leer la otra completa es si el autor sigue manejando el zapping narrativo que le caracteriza, prescindiendo en lo más posible de los diálogos y de la reproducción vacua de lugares comunes. Asimismo Javier tampoco abandona la descripción meticulosa del espacio urbano y sus inherentes y variopintos personajes que lo rodean y le dan vida, espacio urbano que es, dicho sea de paso, su materia prima favorita.
La descripción es una que enriquece y hace innecesario ir al lugar para comprobar los hechos, porque además, para los guatemaltecos que habitamos esta ciudad derruida, los paisajes que Javier describe se nos antojan familiares.
Sí, espacios que visitamos con frecuencia. Espacios que recorremos es múltiples estados emocionales. Pero la diferencia es que Javier lo escarba con estética. Lo existencializa. Lo proyecta desde y con una visión caótica, pero simplemente poética, y eso es el valor agregado, como buena literatura.
Una obra perfecta para que los estudiantes de todos los niveles escolares la lean, y puedan de ese modo, adquirir una visión más realista, de una realidad y de una nación que es dura y sin amortiguadores, en donde lo que menos reina es el romanticismo, de un mundo y de un país que es no es un Jardín Infantil sino una selva de concreto, utilizando a manera de arquetipo la visión de un tipo desanimado por la existencia y por muchos más motivos.
Pero que al igual que los otros protagonistas de Payeras, buscan la redención espiritual en medio del ruido o del silencio, dentro de un país que provoca una rara melancolía y nostalgia porque aún está y permanece, pero a veces nos sentimos fuera de él o lo sentimos a él fuera de nosotros, como si ya fuera algo extinto.
Un país que cumple con todos los requisitos indispensables para ser considerado un limbo, ese espacio intermedio entre el cielo y el infierno. Pero este es un cielo lejano y un magno infierno que se compone de numerosos pero minúsculos infiernos, que bien pueden ser llamados cantones, aldeas, municipios, departamentos y repúblicas.
Mariano Cantoral
domingo 18 de septiembre de 2011
Se le acabó la tinta a mi lapicero
Se le acabó la tinta
A mi lapicero
Con el que quería escribirte
Un cuento
Uno que hablará de un tipo triste
Cuando se enamora
A plena luz de la vida
Uno que fuera breve y bonito
Como El Dinosaurio
Y que estuviera lleno de vida
Como uno cualquiera de Mario Monteforte Toledo
Pero sí
Se le acabó la tinta a mi lapicero
Y a mí se me acabaron también
Un poco las ganas
Cuando te vi pasar
A través de mi ventana
Con ese flaco que tanto aborrezco
A las plenas siete de la mañana
Cuando aún la bruma
En mis ojos permanecía
Y yo aún no me recuperaba
De la borrachera de la noche
Ni del cansancio
De los veintitantos años de vida.
A mi lapicero
Con el que quería escribirte
Un cuento
Uno que hablará de un tipo triste
Cuando se enamora
A plena luz de la vida
Uno que fuera breve y bonito
Como El Dinosaurio
Y que estuviera lleno de vida
Como uno cualquiera de Mario Monteforte Toledo
Pero sí
Se le acabó la tinta a mi lapicero
Y a mí se me acabaron también
Un poco las ganas
Cuando te vi pasar
A través de mi ventana
Con ese flaco que tanto aborrezco
A las plenas siete de la mañana
Cuando aún la bruma
En mis ojos permanecía
Y yo aún no me recuperaba
De la borrachera de la noche
Ni del cansancio
De los veintitantos años de vida.
sábado 11 de junio de 2011
sin ganas
Cansado de ver mi soledad
En tu abundante compañía
Y de transpirar silencios.
Cansado de estar repleto de deseos
Inconfesables como fieras.
Cansado de salir de estas 4 paredes marchitas
E intoxicarme con el pasado
En cada esquina.
¿Qué hacer?
Si afuera sólo llueve
Y moja a los difuntos potenciales
Y riega latifundios cañaverales.
Harto, literalmente harto
De que me huyan las palabras
Porque piensen que ya no quiero
Hacerles el amor
Ni amanecer las crudas mañanas
Junto a ellas a su costado.
Harto de juzgar verdades y falsedades,
Harto de estudiar ideas y materias trasnochadas
Harto de que mengüen los fundamentos
De que se acaben los argumentos
De creer que la luna está rota
Y que el sol se fundió por completo.
Harto de no ver el día en todas sus gamas
De esperar sentado
A un futuro que está atrasado.
Harto
De guardar la esperanza
En el bolsillo izquierdo
De mi corazón
Y todo quieto.
En tu abundante compañía
Y de transpirar silencios.
Cansado de estar repleto de deseos
Inconfesables como fieras.
Cansado de salir de estas 4 paredes marchitas
E intoxicarme con el pasado
En cada esquina.
¿Qué hacer?
Si afuera sólo llueve
Y moja a los difuntos potenciales
Y riega latifundios cañaverales.
Harto, literalmente harto
De que me huyan las palabras
Porque piensen que ya no quiero
Hacerles el amor
Ni amanecer las crudas mañanas
Junto a ellas a su costado.
Harto de juzgar verdades y falsedades,
Harto de estudiar ideas y materias trasnochadas
Harto de que mengüen los fundamentos
De que se acaben los argumentos
De creer que la luna está rota
Y que el sol se fundió por completo.
Harto de no ver el día en todas sus gamas
De esperar sentado
A un futuro que está atrasado.
Harto
De guardar la esperanza
En el bolsillo izquierdo
De mi corazón
Y todo quieto.
miércoles 8 de junio de 2011
PUEDO INFERIR TUS OJOS COMO PREMISAS
Puedo inferir tus ojos como premisas/ tus ojos quieren que deje por un lado el silencio/ tus ojos quieren que me dedique de lleno a la luz y a la vida/ no a la luz de esa que paga impuestos/ no a la luz de esa que se opaca sin motivo con el viento/ no a la luz falsa de los cabarets de medio pelo/ tus ojos quieren dominarme/ tus ojos quieren ser mis dueños/ tus ojos quieren que deje por un lado el futuro/ tus ojos quieren que me dedique a ellos sin tiempo/ Ay!!! Yo he visto muchos ojos/ en el tiempo que llevo respirando y sobreviviendo/ yo he visto variopintas miradas malignas/ infinitas miradas ruidosas y poderosas/ e infinitas miradas que a los humanos animalizan/ pero tus ojos quieren exclavizarme/ y eso no va conmigo/ yo que perpetuamente busco las llaves de los candados de los días/ pero en todo esto hay algo irrefrenable/ algo de misticismo/ algo que me amilana de costilla a costilla/ y son tus ojos en conjunto/ y es tu mirada apuntando a la mía.
miércoles 1 de junio de 2011
idea irrefrenable 1
"Yo no me precio de ser intelectual sino alguien que opina que el conocimiento no debe ser elitista y ha de servir para transformar las actuales estructuras, por demás injustas, sobre las que sostiene, tambaleante, el mundo actual".
mariano cantoral, junio 2011
mariano cantoral, junio 2011
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