domingo 22 de noviembre de 2009

Y en el fondo, tu llanto.

Y en el fondo, tu llanto.

De las justificaciones infundadas,
sin cimientos
y los argumentos tontos
quiero no oirlos a todos.

Mi horrible oralidad.

Las idas y venidas
por los andamios
avenidas
de la ciudad que se jode
con sus reformas optimistas
de fracazo.

Las campañas políticas de factos y factos.
Las hamburguesas tristes.
Las revistas gigantes leídas en la fila del supermercado.
El dependiente enojado con el cliente.
El papel que se sella sin motivo.

Caminamos el piso cuadrado
reflejados en su post trapeador.

La vida real es más que un noticiero
o un disco distorsionado.

Las sombras y nuestros juguetes
investigando la risa pueril de santa clos.

La red social de la soledad.

Miraflores y antigua y Artemis
los viernes menos confusos
sólo a ver.

Aquí por estar más cerca.
Allá por recordarnos lejos.

Y en el fondo, tu llanto.

Desde el celular
ofertado sin saldo
las palabras cuestan más
y el adiós debió ser más rápido.

Yo te escucho
y tan remotamente el charco
cualquier accidente geográfico
sería redentor ahora.

Tu llanto
es el océano más estático
de un continente en el fin de un film.

Y en el fondo, nuestro llanto
de cine obscuro y sala vacía poporopo.

Insensible quedé y adormecido
sobre la silla de pésima ergonomía
leyendo poesía nacional porque no soy del mapa
emborrachado de retórica y zapatos bien negros.

Y en el sueño, tu llanto.

Irnos a donde no haya que hacer fila
ni llenar formularios.

Y en el fondo, nuestra patria.

Y en el fondo, los días festivos.

Llamarte ya no es más que un delirio.

Contestarte, es magnetismo loco.

No sé por qué me gusta ver los capítulos
repetidos del sitcom
quizá porque hay personajes que somos
nosotros los todos.

Nuestras tarjetas de presentación
sin importancia ni validez
para los viajes aquí nomás.

El dinero plástico
y su mucho color devaluado
para los sábados sin presupuesto
paternal ni jornalero.

Y en el fondo, el empeño.

Las ganas de tomar agua de paz.
sobarle las escamas a un pez.

Y en el fondo, tu llanto.

Fue sinceridad de un matutino humo
bucal, vocal, Vulcano
las monedas y los chocolates
y dos cafés asmáticos en su historia

Los libro también
los que no repuse
también se cubrieron
de un futuro cataclismo
de pedagogía cercenada
por otra razón más empírica
pero más vibrante.

Aquí por estar más cerca.
Allá por recordarnos lejos.

Y en el fondo, las deudas de dudas.

Hay libros que se escriben comiendo tacos
Hay libros que se leer chupando helados.

Y en el fondo, tu llanto.

domingo 15 de noviembre de 2009

...

Para sojuzgarte

hay que transformar

estos gritos

en ladridos hiperbóreos

vernos en la ventana sucia

soportar la angustia con gaseosa

contarle mi privacidad a mi perro

ya no más soles

ya no mas paisajes

ya no más versos arrimados

viernes 13 de noviembre de 2009

CONFESIONES DE VIERNES

Quisiera avanzar con Ernest Hemingway o William Faulkner pero es jodido querer leer y estar débil y hecho trizas, autodiagnosticarme, automedicarme, esperar que un mágico vendaval haga desaparecer todos los síntomas provocados por esa estúpida bacteria que se metió por quién sabe qué resquicio.

Leo en Internet que los electrolitos también fluyen por las venas, no cabe duda que el cuerpo humano es una suma extraña de rarezas, los imaginaba sólo como iones o conductores eléctricos dentro de armatostes comprados a plazos.

Lo bueno es que nuestra piel es lo suficientemente endeble como para permitir la inoculación de antibióticos y enviarlos de ese modo a la guerra microbiana dentro de nuestro cuerpo.

Hoy quisiera hablar de música y cine, poder dar explicaciones valederas, también quisiera contarles grandes epopeyas, transmitir conocimientos interesantes, pero me doy cuenta de que estoy cansado y que para enseñar o hablar hay que saber, lo cual me hace entender mis limitaciones.

A Hemingway me lo regaló Lester, al igual que a Faulkner , son libros que empiezan muy bien, pero ya voy a continuar con ellos para poder juzgar, es que el tiempo y las malsanas responsabilidades asesinan cualquier intento de redención espiritual mediante la lectura, la escritura.

El día ha sido frío, fui a pasear a un supermercado, sí, hoy día hábil, entresemana, aburrido, con escalofríos, personas uniformadas avanzaban apresuradas, preocupadas por llegar bien planchadas a su lugar de trabajo, seguramente iban tarde a la boutique, al restaurante o a la casa de empeño. Así es la vida. Correr para reír, llorar para sobrevivir. Hervir para recibir y activar lo que llaman ciclos económicos. Y que yo llamo existencia, locura y noviembre.

Todo es tratable y prevenible, menos la nostalgia, la irritabilidad y la neurastenia.

Incluso son curables los tontos comentarios acerca de la problemática social emitidos con toda la ignorancia y el oscurantismo posible, son aniquilables.

Hagamos alharaca porque hace no sé cuantos años cayó el muro de Berlín, pero empecemos a derribar nuestras nuevas y más cercanas murallas mentales, existenciales, legales.

Hora de revisar el mail y darme cuenta que no hay nada bueno en él.
Hora de perder el tiempo en Facebook.

Hoy no quiero leer diarios, sólo salir a que me pegue el aire, ir a un concierto de música que no me gusta, comerme un pedazo de pizza recalentada, leer esa edición perdida de Marca de Agua de Alan Mills y ese libro sin pasta de Roberto Obregón.

Quiero hacer una pintura en acuarela que de tan mala parezca abstracta, reír, ver un estúpido programa mejicano donde hagan voces ridículas, ver el noticiero del medio día como si fuera una mala película de acción, comedia, drama, suspenso.

Recibir llamadas y brindar con la nostalgia.

martes 10 de noviembre de 2009

CUANDO INVENTÉS LA PANACEA a Leonel Juracán

A LEONEL JURACÁN

Cuando inventés la panacea
talvez el mundo también se cure
de los prejuicios
y de los miedos democráticos
que según entiendo
son las únicas pandemias que quedan
¿O no?
si no estoy en lo correcto
te agradezco que me corrijás.

Cuando inventés la panacea
no importarán las dosis
entre tantos estertores.

Cuando inventés la panacea
talvez se me ocurran más poemas
con altos porcentajes de moléculas
de mezclas homogéneas de vid.

Cuando inventés la panacea
talvez entienda los enlaces
cuasiexistenciales como estos CH3-CH2-OH
que integran mis superficies dúctiles
y reflexivas muy a menudo.

sábado 7 de noviembre de 2009

ABURRIDO (poema)

ya sabés

ABURRIDO

Me aburrí de tanto país
concedido al daño.

Me aburrí de ser finquero en Facebook.

También me aburrí del excremento
de los sistemas digestivos y soberanos.

De los átomos anodinos
que materializan la insignificante idea.

Me aburrí de tanto cáncer transformándose
en olvido gubernativo
de tanto cadáver en los ríos
de tanta mierda y frío
de tanto gol perturbador.

Me aburrí de tanta firma
y de tantos verbos violados
en las esquina del papel higiénico

Me aburrí de tanta bestia elocuente.

Me aburrí de que no aceptaras
las doscientas libras de mi carne comestible
que se sazona con saliva.

Me aburrí de los abrazos alicaídos
de las noches buenas
de las buenas noches.
de los años nuevos.

Me aburrí de estar acostado sobre las cenizas
de la gran llamarada de antes.

Me cansé de gritarte haciendo ademanes
como el fantasma cinematográfico
o histriónico
que nadie ve ni escucha.

Me aburrí, me cansé, pero sabés
por mi salud existencial y la de mis miedos
voy a suponer que no escuchaste
mis requerimientos
porque cargabas puestos
un millón de i-pods
y todos los gadges incrustados.

jueves 5 de noviembre de 2009

monedas de diez centavos

No soporto al tendero ni al comerciante
que me da como vuelto,
monedas de diez centavos.

No, no son anodinas.
Son muy útiles.

Pero ellos se ríen por dentro
y nosotros recibimos el vuelto.

Sabemos que aún persiste la trasnochada ideosincracia
de acumumular metales dorados.

lunes 2 de noviembre de 2009

Creer tanto en Darwin como en Mateo

Me río ahora que recuerdo cuando cierto día de colegio primario, recibí el curso de ciencias naturales, el tema ese día fue la evolución darwiniana, después llegó la maestra de educación de la fe, ha hablarnos del génesis bíblico, al próximo día en ciencias naturales correspondía hablar acerca de la teoría creacionista, del Big Bang, de la creación espontánea y en educación de la fe como no habíamos terminado de hablar de Adan y Eva, continuamos. En aquel entonces, todo ese rebote cerebral de tópicos contrapuestos no me provocaba reflexión ni dolor de cabeza como ahora, antes sólo se trataba de memorizar las páginas que examinarían en el examen, creer tanto en Darwin como en Mateo para que cuando posteriormente mi madre verificara sí se me había quedado algo, me dijera, “no estás tan católico”, lee más.