Este año que hoy rescinde su contrato con la existencia significó demasiado para mí, lo empecé como siempre, lleno de nuevas ganas, fortalezas y bríos, pero inevitablemente debí caer muchas veces, exiliar varias lágrimas, gritos y otras cargas imaginarias, para cumplir parte de mis anhelos.
Tuve que soportar oprobios, rechazos, comentarios negativos, ser víctima de la rivalidad estólida, que dentro de las actuales prioridades resulta trasnochada, ridícula y sin sentido.
Aunque desearía afirmar lo contrario, cada día me puse al tanto del “acontecer nacional” o mejor dicho de todos los aciagos hechos que merecieron una amarilla primera plana, llevé digamos el hilo de esta tragedi-comedia verídica: ---“matansingas, fraudes, desfalcos, dinero abriendo todos los caminos necesarios, y el resto de podredumbre”.
Pero quien sabe cuanta sangre inocente y culpable se derramó, ni cuanta de ella bebimos sin darnos cuenta, ni que tanto nos esquilmaron categóricamente, ni que tanto humano murió sin despojarse de la vida, quien sabe que vamos a estar relatando cuando el año que agonice sea este que hoy recibimos, tan puerilmente como si fuera un bebé frágil o un ángel.
Todo tiene su momento y su razón, pero a veces esta eventualidad es solo retórica, aforismo, letra muerta.
Dentro de tanta maleza que da vergüenza y nos hace un complejo nudo en la garganta, que en mi caso únicamente es dasanudable por el brazo de la poesía, no todo es malo, increíblemente no.
El 27 de noviembre, en plena Universidad al medio día, vibró mi celular, número desconocido, noticia que me dejó estupefacto, una mujer amablemente confesó:
“usted está dentro de los tres primeros lugares de poesía en el concurso de la Fundación Myrna Mack y este viernes a las 6 de la tarde debe presentarse a la embajada de México para el acto de premiación”.
Mi cuerpo sintió un estremecimiento enigmático, no lo podía creer, no porque yo desconfíe de mi trabajo, sino porque han sido más quienes no han confiado en el, y queramos o no, terminamos por infectarnos de ese pesimismo que se va infiltrando por los intersticios de nuestro pellejo.
Llamé a familiares, amigos, compadres y otras criaturas que comparten conmigo esta mutante circunstancia de mi vida, para compartir con ellos la buena nueva, que alegró mi día y lo sigue alegrando hasta el día de hoy, aunque a menor escala, pues el espejismo se va desvaneciendo y vamos cayendo en la cuenta de que hay cosas más reales.
Llegué a la embajada de México, medio entacuchado y nervioso, empezó el acto, un grupo musical covereó grandes trovas, amenizó el acto y nos puso proclives al vino que luego vino.
Fue el turno de la premiación de la categoría de poesía, y mencionaron el tercero y el segundo lugar, todo indicaba que el sueño no era sueño y que mi nombre estaba a punto de ser pronunciado y así fue:
“ganador del primer lugar de poesía, la obra titulada –pedazos de pesadilla- y su autor José Mariano Cantoral Figueroa”.
Quedé catatónico (estático) por algunos segundos, pero luego asumí (aunque realmente aún no lo hago), me levanté de la silla, me aproximé al estrado y de manos del representante del embajador de Chile recibí un diploma y un libro de Neruda (un trofeo literario de oro puro).
Pronuncié un inestable discurso entrecortado por los nervios y las emociones revueltas que me embistieron, pero la onda era salir del compromiso rápidamente para empezar el proceso de asimilación.
Luego, un cóctel, vino, saludos, fotografías, abrazos, besos a mis viejos, para culminar con la insoslayable celebración post-premiación con los cuates, que para ser sincero merece su propio post, quizá algún día me atreva a hacerlo jaja.
En fin, inicié este post, haciendo un maltrecho balance de la tradicional (como el fiambre) podredumbre que nos aquejó este año, porque cada pedazo de esta pesadilla que soportamos con los ojos abiertos me obligó a escribir cada verso.
Esperando que no sea tachado de galimatías, pero si que logre defender y defenderse con su legión de letras, es decir que cumpla su labor. Concedo la palabra al poema (o conato) “PEDAZOS DE PESADILLA”.
GANADOR DEL PRIMER LUGAR DE POESÍA EN EL CONCURSO CONVOCADO POR LA FUNDACIÓN MYRNA MACK 2008
“PEDAZOS DE PESADILLA”
Sé que acatás las dietas (y las recetas)
Para acallar las voces (que exigen flaquezas)
Esas cosas escuálidas que son como oprobios
Para las cosas magnates que imagino en mis emporios
Como cuando luego de mi cosecha ajena
Soy como cualquiera/ victima de la siega
Y de las mieses en mis ojos
Atisbados
Por un par de sospechosos/ Camuflajeados,
En los rastrojos/ de un pantano independiente
País:
Sobre tu SÓberana historia
En enciclopedias de mil tomos
Muchos
Te escriben lejos
Segregados por una frontera montañosa de horror/ de incomprensiones
Sembradas a la brava como la milpa jamás aporreada ni tapiscada.
¿Dime con que imágenes inauditas les haré entender?
Esas cosas tan extemporáneas que están sucediendo hoy y mañana
El agua no me quita la sed ni la ansiedad ni un desayuno rebajado
Y quiero ser activo pero mis manos son dos infructuosos pétalos anodinos.
Yo tan cerca/ Nada flaco/ Más bien henchido/ Macerado en ríos accidentados
Veo la cinemática en tu historia/ desmayado
Y veo incluso que tan amorfas/ Pesadillas
Dan pánico/ como la pesadilla mía: “que sudo en hospitales sin pastillas”
Es tan igual, diario, asimilado, global
Como cuando alguien se tatúa “AMOR” en un brazo
Y no da ni un beso ni un abrazo
Ni una palabra propia/ ni un “mañana será ese día/
Que saldrás por fin de esa agonía”/ “bruta”/ “de avitaminosis”/ “de anemia”/
“de pOrTaDaS en SoporeS BRILLANTES”//
¿del aMoR? / solo sé/ dramatizar un pOeMa….
Mariano Cantoral
RECOMIENDO ACOMPAÑAR LA LECTURA ANTERIOR CON ALGUNA DE LAS CANCIONES SIGUIENTES:
ADJUNTO FOTOS DE LA PREMIACIÓN